El maestro, en tiempos de coronavirus

El maestro, enfrentándose a la tecnología

Hoy quiero hacer una entrada especial, dedicada a los maestros. Quizá muchos no pensamos en ellos en estos momentos de cuarentena. Mi madre es maestra de secundaria por lo que se me hace más fácil conocer los momentos difíciles que están pasando.

Lo que voy a escribir lo hago en base a mi país «Honduras» aunque he tenido contacto con maestros de aquí en España.

Mi madre como muchos maestros más se enfrentan al reto de asignar tareas, hacer llamadas y video clases sin las herramientas necesarias. Ella trabaja en un área rural en Yoro, y muchos de sus alumnos no tienes acceso a internet y otros no tienen un móvil inteligente, mucho menos idea de como usar esta tecnología, algunos alumnos quizá solo tiene una radio en casa.

Y para hacer peor el escenario, muchos maestros tampoco tienen esta tecnología, viven en áreas donde el internet tiene una mala conexión o donde la energía eléctrica se va constantemente. Muchos se enfrentan al reto de enfrentarse por primera vez a la tecnología, y esto no debe ser motivo de burla ni de pánico, simplemente tenemos que ser solidarios, reconocer las fallas de un sistema e intentar hacer un plan para fortalecer estas fallas.

Estoy orgullosa de mi madre, no se da por vencida, entre mi hermana y yo, a la distancia, cada una en lugares diferentes le ayudamos y explicamos la tecnología, aplicaciones que a decir verdad ni nosotras conocíamos, pero por nuestra edad es más fácil entenderlas.

Sacaremos muchas cosas buenas de todo esto; unidad, solidaridad y aprendizaje. Así que por favor no cometamos el error de hacer juicios y burlas equivocados contra los maestros y alumnos que son nuevos en el mundo de la tecnología. Estoy segura de que son profesionales y alumnos excepcionales y con solo el hecho de que sean perseverantes y quieran aprender les da un valor incalculable.

Un aplauso a todos ellos.

Elia Santos

22 de mayo 2020

Marisol fotógrafos

Por motivo del pronto lanzamiento de mi libro infantil “John Dann y la chispa de luz” fui a hacerme la fotografía para la nota de autor, siempre me las ha tomado mi marido o una amiga muy especial, pero para este libro quería una foto profesional.

Buscando en la web di con el estudio de Marisol, en Ávila, así que luego de leer las reseñas y hablar por teléfono con ella, concertamos la cita. Pensé que solo me iba a sentar en una silla y ya. Pero no fue así, hizo varios escenarios e incluso me dio más fotografías de las que necesitaba. Al comentarle mis futuros proyectos su creatividad y profesionalismo se hicieron notar.

Cada día estoy más agradecida y convencida que hay mucha gente bondadosa y con ganas de apoyar.

Muchas gracias Marisol!

El silencio y la soledad

reflexion la ventana del hospital

Era un pueblo árido, olvidado por los hombre, y según algunos pobladores olvidado también por Dios, ya nadie se atrevía mirarse a los ojos, mucho menos darse la mano, caminaban como autómatas al ritmo del silencio, tenían vergüenza de sus vidas.

¿Tiene ritmo el silencio? -Se preguntó Luis mientras observaba la tarde parsimoniosa número catorce mil novecientos de su vida, desde la ventana enmohecida llena de polilla de su pequeña sala, él había tenido la osadía de observar a cada persona de aquél mísero pueblo y escribía, cada palabra salía a cuenta gotas, mudo en el silencio de palabras sus manos contagiadas se entumecían, cada personaje de su obra no tenia voz ni estructura, cada tarde observaba la calle y al caer la noche cerraba tembloroso las páginas en blanco de su libro, siempre leyendo el titulo que tantos años le había llevado escribir; “El silencio y la soledad”

Elia Santos

2018

VIEJO RECUERDO

Me ha encantado, escuchar y leer.

Gloriaecrit

Viejo recuerdo
Que de olvidadas promesas surges,
Al llegar me dijiste: tengo frio
Y mi calor yo te di.

Luego me dijiste:
Hambre tengo de amor
Y mi cuerpo te ofrecí.

Entonces, sin pena me dijiste
Tengo sueño:
Y en mi lecho te instalé.

El recuerdo se durmió.

Te cuidé
Pero las heridas adormecidas
no cicatrizan jamás.

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En el consultorio de un psiquiatra

Psiquiatra, lluvia de ideas

—Tu ansiedad es sin duda consecuencia de tus preocupaciones, te preocupas mucho por el futuro.

«Vaya, ya lo sabía»

» ¿Qué haces durante el día?

—Estudio, la mayor parte del tiempo, en mis horas de descanso, miro alguna serie, leo un poco.

—¿Haces alguna actividad que te relaje?

—Escucho música, voy de tiendas, veo películas.

—¿Cuántas horas al día estudias?

—Diez horas, usted entiende como médico, tengo que estudiar bastante.

—¡Vamos! Pero tienes que dejar tiempo para el ocio.

Me quedé en silencio, todo lo que me decía ya lo sabía, empezaba a estar incomoda, era mi primera vez en el psiquiatra, buscaba ayuda para mi ansiedad.

» Dime, si pudieses alargar un día sin que nadie se diese cuenta, por ejemplo, convertir un día a cuarenta y ochos horas ¿qué harías?

—Leería—respondí sin dudarlo. Mientras pensaba en los libros que leería en esas 24 horas extras, quizá por fin terminaría de leer «Guerra y paz» de León Tolstói o podría terminar aquella saga que había empezada hace dos años. En mi biblioteca de Kindle tenía un libro que se llamaba «Milena o el fémur más bello» creo que así se llamaba, tenía buenas reseñas, o si sale a la luz por fin el nuevo libro de George R.R Martin. Incluso podría sacar de la biblioteca un libro que me había llamado la atención «Cartas de amor de grandes hombres.»

—¡Vamos! No todo en la vida es estudiar, podrías ir a tomarte una caña con tus amigos, ir a un bar, convivir con más gente.

«¿No se suponía que nadie se daría cuenta? Qué sentido tendría entonces salir con amigos, a no ser que cayera en un agujero negro, regresaría como si nada, pero entonces, yo no me habría dado cuenta y no haría nada, los demás estarían preocupados, estaba realmente confundida, o quizá ellos caería en un agujero negro, tampoco tenía mucha lógica, porque no pasaría tiempo con ellos»

—Tiene razón Doctora, lo mejor sería convivir con mis amigos —dije al darme cuenta que ella no comprendía lo imaginativa que podía ser en algunos temas y quizá ese era mi principal problema. Lluvia de ideas y pensamientos.

Elia Santos

2020

El tiempo y los libros

Libros, tiempo para leer

Vuela el tiempo con alas multicolores
Dejando fragancias de diferentes aromas
No se detiene, no admira la inmensidad
Le gusta viajar rápido, sin maletas ni despedida
Si pudiese detener unos instantes
O lo que es mejor, convertir horas en días
Imagino disparates, lo sé
Quién piensa en detener el tiempo
Pero y si se pudiera, qué haría
Empieza la lista mental...
Es innumerable
Sin duda leería libros.

Elia Santos

LOS GATOS Y LA HISTORIA — MI SIGLO

Comparto esta entrada porque soy amante de los gatos, su curiosidad, su pulcritud y muchas veces su orgullo me encanta, no son iguales a los perros, pero si tienes paciencia puedes jugar con ellos por mucho tiempo, claro, el juego será completamente distinto, te persiguen o se esconden simulando una cacería, no será el típico juego de que lanzas la bola y ellos van a por ella y te la dan de regreso para que la vuelvas a lanzar, no, ellos irán a por la bola y la protegerán de ti, por que esa bola es su presa.

Mi gato llamado Tom, toncho, tonchito, culo flaco (por mi marido) y cuando no responde por ninguno le llamo “gato”. Ha sido criado en un piso; encerrado, ajeno al mundo exterior, así que el pobre si la suerte está de su lado y entra una mosca la persigue por todos lados, gruñe, salta, da zarpazos (casi nunca la atrapa) pero en esos momentos se siente un felino peligroso.

Por él y por los gatos que he tenido comparto esta entrada desde el blog de José Julio Pelardo.

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Tom, mi gato

“Largo tiempo el gato —así lo cuenta el historiador Michel Pastoureau — ha sido mirado en Europa cómo un animal negativo, un ser secreto, un atributo de fantasmas. Se le han reprochado sus costumbres nocturnas, su independencia, su hipocresía, su pelambrera negra o atigrada. Se creía de él que tenía el poder […]

LOS GATOS Y LA HISTORIA — MI SIGLO

El narrador en primera persona — SENDERO BLOG

Hoy me he encontrado con este interesante artículo de Rubén, me ha hecho comprender ciertos errores que tenía en la narración, yo uso bastante la narración en primera persona, es más fácil y sencillo para alguien sin formación en redacción como yo. Lo comparto por si es de ayuda para alguien.

Feliz día!

El narrador en primera persona es uno de los más utilizados por escritores noveles. Con el narrador en primera persona uno de los personajes de la historia (por lo general el protagonista, pero no siempre) actúa como narrador y los lectores siguen el desarrollo de la narración a través de los ojos de ese personaje. Este narrador […]

El narrador en primera persona — SENDERO BLOG